lunes, 28 de enero de 2013

Práctica 4. Un juego de palabras



 Existe un juego en el que, a partir de unas pocas palabras, debes adivinar un concepto real o abstracto. Por ejemplo, Jugador – Pelota – Portería significan Fútbol. A veces, no necesitamos más que unos simples conceptos en un contexto determinado para que nuestra mente cree imágenes ya de sobra conocidas. Cada día vemos en los medios distintas noticias dichas con las mismas palabras y nosotros nos acostumbrados a identificar a los sujetos de esas noticias por esas palabras con las que nos las presentan. Patera, según la RAE, es una embarcación pequeña, de fondo plano y sin quilla. Pero, ¿qué es lo que nosotros vemos realmente cuando escuchamos la palabra patera en las noticias? Yo os lo diré: inmigrantes, sin papeles, Estrecho de Gibraltar, muerto por ahogamiento, africanos, etc.


Muchas veces los medios se limitan a simplificarnos las cosas -porque, admitámoslo, somos fans de las cosas simples-, nos dan un cara de la realidad sin importar qué haya detrás. Es infinitamente más fácil enseñar lo que es obvio, lo que primero salta a la vista, así que, ¿por qué molestarse en profundizar? Esto ocurre aquí y en todas las partes del globo. Hay países a los que, si fuéramos, probablemente (y lo sé por experiencia) los paisanos nos preguntarían cosas del tipo: ¿y en tu país, a qué edad empiezan los niños a torear? O, ¿cuántos trajes de flamenca tienes en tu armario? Cosas del folclore, por supuesto. No tienen toda la culpa de necesitar hacernos esa pregunta, pero sí que son responsables, desde el momento en que sienten esa curiosidad, de no haber indagado antes por su cuenta. Es como si nosotros sólo supiéramos de EEUU que es un país con un porcentaje de obesidad que da vértigo. Imaginaos qué panorama…


A lo que voy es que, sin darnos cuenta, caemos una y otra vez en la rutina de no buscar más allá de la primera historia. Nos creemos a pies juntillas lo que sabemos por los medios a los que tenemos acceso cada día. Tras seis años en la carrera, irónicamente, lo que más claro me ha quedado es una cosa: no podemos fiarnos de todo lo que nos cuentan por la tele, o de lo que leemos en los periódicos, o de lo que vemos en internet. Cuando mis padres me comentan cosas que han visto en los telediarios yo les digo: sí, eso está muy bien, pero no te lo vayas a creer, que ahí falta información, seguro. Siempre, siempre.


Gracias a los medios nos informamos, conocemos, aprendemos, tenemos asuntos sobre los que poder opinar (que es cuando mejor nos sentimos)… Pero, ¿qué más? Tiene que haber mucho más detrás de todo eso. Historias sobre países que, por pereza o por desconocimiento, jamás abarcaremos. Puede que en el Sur efectivamente los índices de pobreza material sean inmensamente más elevados que los del Norte, pero aquí, la pobreza que tenemos es la informativa. Al fin y al cabo, da igual el hemisferio en el que nos encontremos, el sur de los medios está en todas partes.

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